Moscatel de Alejandría
La blanca más plantada de Gran Canaria. Perfume descarado que, en seco, se vuelve mucho más interesante de lo que esperas.
La Moscatel de Alejandría es de las uvas más viejas y más viajadas que hay: mediterránea de manual, de sol y brisa de mar, plantada desde Málaga hasta Sicilia (donde la llaman Zibibbo). Casi todo el mundo la asocia al vino dulce, y con razón, porque acumula azúcar como pocas y huele a flor de azahar, uva y cítrico desde el otro lado de la mesa.
En Canarias tiene una vuelta de tuerca. En Gran Canaria es la blanca mayoritaria, por delante del vijariego y del listán blanco, y buena parte se vinifica en seco. Ahí la moscatel deja de ser un postre y se convierte en otra cosa: el perfume sigue, pero sin azúcar detrás se queda desnudo y afilado, y en un ensamblaje aporta la nariz sin cargar la boca. Es la firma aromática de media isla y casi nadie fuera lo sabe.