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Bodega

Todos

Tres amigos, una finca que levantó un profesor jubilado en un pueblo de montaña y muy pocas botellas de cada cosa.

Todos es un proyecto pequeño de Gran Canaria montado por tres amigos con la misma obsesión: la isla y sus uvas autóctonas. El nombre funciona en dos direcciones, que es lo bueno que tiene. Por un lado significa lo que significa, todos, que es la idea del proyecto. Por otro son las iniciales de los tres que lo levantaron. La etiqueta lleva un triángulo invertido, el símbolo que los antiguos canarios asociaban a Tara, la diosa de la fertilidad: un útero que contiene lo que hace falta para que aquí crezca algo, sol, océano, tierra, volcán y viento.

La finca no la plantaron ellos. La levantó hace más de veinte años un profesor universitario jubilado, en un pueblo de montaña donde nadie hacía vino y todo el mundo cultivaba fruta y hortalizas, que es la clase de idea que parece mala hasta que sale bien. Con los años se ganó su sitio en el mapa vinícola de la isla. Lo que hacen ahora los tres es vino contemporáneo con la manera de siempre: variedades de aquí y ninguna gana de disimular de dónde vienen.

Botellas